EL TEATRO HISPANOAMERICANO:
RAÍZ INDIA Y TRONCO POLIFACÉTICO
En el siglo XX, después de las
dos guerras mundiales, vienen inmigrantes y refugiados de distintos lugares de
Europa y hasta de Asia. En la ciudad de Buenos Aires, llegó un momento en que
se representaban obras en italiano, francés, inglés, alemán y yiddish.
Aspectos filológicos del teatro.
Vamos tener en cuenta primero
algunos aspectos filológicos para entrar de lleno después en el teatro como
género literario. Tomaremos en consideración la indumentaria y los locales. Si
nos ocupamos primero, con un criterio comparativo teniendo en cuenta a teatros
muy antiguos, vemos que existen coincidencias notables, (nosotros no podemos
hablar de influencias, quede eso para los arqueólogos). En nuestras
investigaciones en Centroamérica con referencia al Baile de los gigantes,
pudimos constatar que el susodicho baile (obra antiquísima cuyo origen se
remonta al Popol Vuh) se ha clasificado como parte del folklore
erróneamente. (En las piezas de los tres núcleos culturales que acabamos de
mencionar, por lo general la música y la danza se unen a la parte hablada).
Pues bien, en esta obra se han perdido los diálogos y se han conservado la
música y el baile en casi todas las tribus mayances. Pero en la tribu de los
Chortís (que conservan formas más arcaicas) se siguen representando las partes
habladas.
Todo esto nos permite demostrar
la estructura de la obra teatral primigenia fraccionada con posterioridad en
otros lugares. Nos encontramos en ella con un detalle bien curioso en
referencia a los trajes, aunque de forma europea, el Rey lleva los cuatro
colores rituales: rojo, blanco, amarillo y azul, mientras que el Gigante Negro
viste de azul con franjas amarillas. Los verdaderos protagonistas son dos
jóvenes que representan a los gemelos redentores del Popol-Vuh: Xunapú e
Ixbalanqué, cuyo nombre cambia en la colonia, y como en algo se parece su
historia a la del David bíblico, el indio les llama Gavites. Uno de ellos
representa a la Luna, el más joven, y el otro al Sol. El primero viste de
amarillo y lleva un velo nada menos que con 24 dibujos rectangulares, catorce
de color oscuro y diez de color claro. El Gavite solar viste pantalones rosados
con una blusa blanca y las mangas también rosadas. Tiene triángulos en el ruedo
del pantalón. Es decir, que los trajes simbolizan lo que significa el personaje
dentro de la trama y no se ocupan de reconstruir modas regionales o de
tradición histórica… En la China, en el teatro tradicional, los trajes son los
correspondientes a la antigua dinastía; pero, por otro lado, el color señala un
aspecto del personaje: su carácter, su edad o condición sicológica; y así el
blanco representa al traidor, el negro a los simples y rectos, el amarillo al
astuto, el rosa es el color de los viejos, el azul el de los crueles, y el
verde el del demonio. El Noh japonés reproduce los trajes de la clase noble de
la época medieval, que es algo así como una especie de sobretodo cruzado por
delante. Si lleva una ancha franja en la cintura es que se trata de un
personaje noble. Sin la franja puede ser el fantasma de una dama de la corte o
una bailarina, y si lleva enrollada la manga derecha es un guerrero.
http://www.circulodeculturapanamericano.org/estudios_sub_pgs/EL%20TEATRO%20HISPANOAMERICANO.htm


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